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7 Falsos Mitos del Negocio de la Seducción

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7 Falsos Mitos del Negocio de la Seducción




Por Pau Forner Navarro

Cita:


Me llamo Pau, me apasiona la psicología y soy el creador de Habilidad Social, donde ayudo a personas tímidas e introvertidas a superar sus miedos y desarrollar una personalidad carismática.

Soy licenciado en biotecnología por la Universidad Autónoma de Barcelona, postgraduado en inteligencia emocional por la UNIR, máster en marketing y comunicación por la Universidad Pompeu Fabra y autor del bestseller Dirige Tu Vida (Ed. Planeta).

También me gustan las películas de miedo, los juegos frikis y cantar en los karaokes, pero si quieres conocer mi currículum completo y otras aficiones innombrables puedes consultar mi perfil de Linkedin.

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Mi perfil de psicólogo vocacional hace que una de mis mayores pasiones sea el estudio de la mente humana. Y en Habilidad Social uso un método basado en ciencia para identificar herramientas prácticas que nos permitan mejorar nuestras relaciones sociales y emocionales.

He trabajado con particulares, emprendedores y empresas, apareciendo en medios como El País, El Confidencial, RNE o Entrepreneur. Cada mes, centenares de miles de personas visitan esta web para aprender a usar, en forma de recursos prácticos, los últimos avances científicos de la psicología social y emocional.





Después de bastante tiempo metido en la formación de habilidades de seducción y de habérmelas visto de todos los colores, creo que ya iba siendo hora de escribir este artículo para los lectores que me han conocido por mi trabajo en ese campo.

Quizás esto no siente demasiado bien en algunos sectores. Sé que me caerán críticas. Incluso habrá gente que se lo tomará de forma personal. Me parece bien. Pero no puedo seguir callándome lo que he comprobado en todo este tiempo que llevo en el negocio.

Escribo esto porque estoy cansado de ver a gente que después de gastarse centenares o miles de euros sigue tan infeliz como el primer día.



¿Qué es lo que realmente quieres en tu vida?



Permíteme aclarar algo antes de nada: si lo único que quieres al leer un libro o pagar por un taller de seducción es acostarte ocasionalmente con mujeres, sin importar si al día siguiente te querrán volver a ver ni la satisfacción que eso pueda reportarte, entonces sí. Probablemente el negocio de la seducción sea lo que buscas.

Pero si lo que deseas es sentirte más valorado y feliz contigo mismo, ampliar y disfrutar de tu círculo social, y ser capaz de mantener relaciones sentimentales sanas, entonces olvídate de esa industria.

Y tras unos años de experiencia, te aseguro que 9 de cada 10 personas en el fondo quieren lo segundo.



¿Qué te vas a encontrar en ese negocio?



Aunque hay personas y empresas dedicadas a la seducción que realizan un trabajo honesto y muy valiente, lamentablemente son una pequeña minoría.

Como norma general, en esta industria te encontrarás 3 tipos de “maestros”.

    Gente sin apenas experiencia que ligan ocasionalmente y venden que el método que utilizan es el método que va a funcionar a todo el mundo.

    Gente que desea la fama incluso a costa de su amor propio, y se graba haciendo cosas que rozan el acoso sexual.

    Gente que directamente sólo traduce o reaprovecha contenidos de otros sin aportar absolutamente nada nuevo.


Los más peligrosos me parecen los últimos. Sin formación de ningún tipo (no digo que sea necesario ser psicólogo, pero por lo menos tener una mínima idea) se dedican a repetir conceptos sin ni siquiera entenderlos. El problema aparece cuando lo que repiten no sólo no es válido, sino que es perjudicial.

Cuidado con creerte todo lo que te dicen sin someter nada a juicio. La mayoría de los “gurús” de la seducción no han difundido estos mitos por maldad. Lo han hecho por ignorancia. Simplemente se han dedicado a repetir lo que han leído en otros sitios porque también se lo han creído.

Por eso quiero animarte a que seas crítico, a que seas curioso, a que no des nunca nada por sentado. Como muestra, te dejo con 7 falsos mitos refutados de este negocio de venta de aspiraciones.





1. Finge que lo eres hasta que lo seas



Ese negocio lleva años vendiendo que debes repetirte continuamente que eres un tipo cojonudo que vuelve locas a las mujeres (aunque tu vida se empeñe en indicarte lo contrario). Fake it until you make it, o haz ver que lo eres hasta que lo seas.

Pues no solo es mentira, sino que además puede resultar perjudicial.

La publicación científica Psychological Science demostró que las afirmaciones positivas pueden ser muy negativas en las personas con baja autoestima. Son capaces de provocar precisamente el efecto contrario. Aquí tienes el estudio.

¿Qué tal si en lugar de intentar autoengañarte a ti mismo pensando que a todo el mundo le vas a caer genial, aceptas el hecho de que algunas personas se sentirán atraídas y otras no?

Deja de hacer como si lo fueras. Simplemente sé lo mejor que puedas ser.



2. Las mujeres buscan hombres con “valor”



No hay duda de que ellas quieren machos alfa. Hombres con valor social, económico o físico. Cuanto más mejor.

¿Seguro?

¿No puede ser que cada mujer busque algo en concreto?

¿No puede ser que algunas rechacen los hombres de alto valor como quien rechaza la enésima llamada de Movistar?

Resulta, querido amigo, que mostrar o fingir valor también puede ser perjudicial para ligar. Quizás eso no te lo hayan dicho los gurús de la industria. Ve con cuidado con parecer demasiado guay porque otro estudio científico que demuestra que, para las mujeres que buscan una relación estable, demostrar alto valor social o económico puede restarte atractivo.

Durante mucho tiempo el negocio de la seducción se ha empeñado en hacernos creer que todas las mujeres buscan exactamente lo mismo: valor. Pero, ¿acaso tú quieres lo mismo que el resto de los hombres en la tierra?

Pero para mí el problema del valor va incluso más allá. El tiempo que gastas fingiéndolo podría ser tiempo invertido en crearlo realmente. He visto gente salir con personas que no conoce para aparentar que tiene más amigos, gente que aprende trucos de magia sólo para ligar, e incluso chicos en el paro que dicen que son empresarios para acostarse con mujeres.

Quizás con algunos trucos o frases divertidas logres llevarte a la cama a la chica que esa noche está bebida o con ganas de marcha. Dudo que consigas impresionar otro tipo de mujeres. En cualquier caso, cuando se te acabe el repertorio, ¿luego qué harás?



3. Todas las mujeres pueden ser seducidas



A menudo hay chicos que me preguntan: –Pau, ¿qué hice mal con la chica del bar que no me quiso dar su número de teléfono? ¿Me falló el contacto físico? ¿No pasé sus exámenes correctamente?

Y yo les digo: –¿Por qué crees que has hecho algo mal?

El negocio de la seducción te vende que todas las mujeres son potencialmente seducibles, ya tengan novio, marido o incluso sean lesbianas. Y lo hace intencionadamente para mantenerte bajo presión constante, en un mundo en que todo se reduce a ligar más.

Te hacen creer que si una mujer te rechaza es culpa tuya. Ha habido una parte del proceso de seducción que no has realizado bien. Debes seguir practicando.

Quien te quiera hacer pensar todo eso poco sabe de mujeres. Ellas te pueden rechazar por centenares de cosas que no tienen nada que ver con si lo has hecho bien o mal, de la misma forma que tú tampoco compras todas las ofertas que te hacen por muy buenos que sean los comerciales.



4. A las divas debes bajarles los humos



Una de las técnicas más extendidas para intentar seducir a chicas atractivas es el de utilizar insultos irónicos o “negas”, como se les suele llamar.

Es curioso. En lugar de recomendarte que subas tú a su nivel, este negocio te anima a que las hagas bajar al tuyo. En el condicionamiento instrumental de la psicología a esto se llama castigo.

Y sin embargo, hace tiempo que se viene demostrando en estudios como éste que el refuerzo positivo es más eficaz que el castigo para modificar conductas. El castigo no comunica ninguna información sobre una conducta alterna más apropiada y a menudo sólo logra sustituir un comportamiento indeseable por otro. Por no mencionar que sus resultados suelen ser temporales y traer consigo varios efectos colaterales no deseados, como que la chica en cuestión te asocie a emociones negativas.

Compruébalo por ti mismo con dos formas de decir lo mismo:

    “La última vez que conocí una chica tan borde como tú acabó en mi cama.” Aunque te haga gracia, en realidad no le estás diciendo cómo quieres que se comporte. Ella puede seguir siendo incluso más borde.“Ana, tienes pinta de ser bastante divertida así que creo que nos reiríamos más si estuvieras un poco más comunicativa conmigo”. Primero la premias, y luego le ofreces la posibilidad de un premio mayor dejándole claro cómo quieres que se comporte. En este caso no hay lugar a dudas de lo que quieres.


Con esto no estoy diciendo que no haya mujeres que van de divas y te miran por encima del hombro. Pero recuerda que eres tú quién se ha acercado porque quieres algo de ella. ¿Eso te da derecho a insultarla?



5. La seducción es un “juego”



Ser capaz de seducir debería ser una consecuencia de tu vida. En el momento en que lo consideras algo aparte, algo desligado de tu vida real, es cuando le llamas “juego”, “sargeo” o cualquiera de los nombres que esta industria se ha empeñado en ponerle.

Si crees que la seducción es algo a lo que hay que jugar, algo para lo que tienes que mentalizarte, prepararte y competir, es que algo falla en tu vida. Si tu “juego” empieza en el momento en que abres la boca para hablar con una chica, también acaba cuando dejas hacerlo.

La paradoja es que para conocer chicas, por mucho que te vendan métodos infalibles, tan sólo debes tener agallas para acercarte sin que un rechazo te afecte demasiado. Y para que el rechazo no te afecte, no hay otra forma que trabajar tu autoestima. Que es precisamente lo que no hace la mayoría de la industria de la seducción. Y cómo no lo hacen, te dicen que actúes como si el resultado no importara.

Si sigues “jugando” estarás tratando los síntomas del problema, no las causas. Suerte con la partida.






6. No puedes ser un “natural”



En el argot de la seducción, se les llama “naturales” a aquellos hombres que seducen de forma inconsciente, que no se han dedicado a aprender cómo hacerlo.

La realidad es que un “natural” no es más que una persona que ha entendido que la seducción es una consecuencia de su forma de vida, mientras que un no-natural es alguien que cree que su forma de vivir la vida no es nada seductora y que entonces debe estudiar cómo hacerlo.

Pregúntales a ellas. El tipo de hombre que quieren es uno que viva la vida según sus estándares y valores. No importa tanto lo que haces, sino cómo y porqué lo haces.

¿Crees que una persona que sólo estudia cómo seducirlas es una persona que está viviendo su vida según SUS principios sin que le importe obtener la aprobación de las mujeres?

Y ésta es otra de las ironías de la seducción. Insisten en que no dependas del resultado para atraerla. ¿Pero cómo no puede depender del resultado un hombre que deja atrás sus hobbies para aprender qué buscan las mujeres y poder dárselo?

Si de verdad no te importa el resultado, no sé qué haces estudiando cómo atraer mujeres. Leí una vez que para ser el hombre de sus sueños debes convertirte en el hombre de tus sueños: eso es un “natural”.



7. Los maestros de seducción tienen vidas envidiables



En absoluto. Algunos tienen vidas que jamás querrías para ti. Hay a quienes les cuesta llegar a final de mes, otros están hartos de que las mujeres les dejen, y varios incluso no tienen amigos porque nadie les soporta. Sin olvidar a los que se dedican a esto porque no pueden encontrar otro trabajo.

Lo que ves en los vídeos o en los artículos son sus casos de aparente éxito, no los fracasos. Te muestran cómo consiguen el teléfono pero no sabes lo que pasa luego. Y te aseguro que lo que pasa en realidad es que muchas veces las chicas no les cogen las llamadas. ¿Sabías que muchas mujeres acceden a dar el teléfono sólo para deshacerse sin malos rollos del chico simpático pero que no les convence para nada?

Cuidado con quién envidias. Podrías acabar pareciéndote a él.



Las consecuencias de este negocio



En lugar de trabajar de dentro hacia afuera, primero tu relación contigo mismo y después con los demás, la industria de la seducción quiere convertirte en un obseso. Te vende que puedes ligar hasta en funerales. Y si no ligas es porque no eres lo suficientemente bueno. Continúa comprando libros y asistiendo a talleres hasta que seas un “artista”.

¿Con todo esto qué consigue? Pues básicamente se crea gente insatisfecha permanentemente e incluso misógina. Te voy a poner 3 patrones que estoy cansado de ver:

    Gente que, a pesar de que ligan, son personas tristes y desgraciadas. Basan toda su felicidad en la validación externa de las mujeres. Y cuando no la tienen, sufren.

    Gente que se ha gastado un dineral en talleres y libros de seducción y se siguen preguntando porqué la chica del viernes no les responde los whatsapps.

    Gente obsesiva que se dedica a pasar las tardes enteras de los domingos parando a decenas de chicas por la calle y ven aros, señales de interés y demostraciones de valor hasta en los cereales del desayuno.


Con este artículo no quiero decir que aprender seducción sea lo peor que podrías hacer en la vida. De hecho hay algunos buenos consejos que pueden ayudarte. He visto chicos que tan sólo necesitaba un empujón para ser grandes seductores y les ha ido muy bien. Pero ya eran personas carismáticas, con objetivos y valores claros. Sólo les faltaba perfeccionar algunos detalles. Para el resto, mejor buscar otras soluciones. Mejor primero arreglarse a sí mismos.

Y ahora que llegamos al final, supongo que en algún momento te habrás preguntado: “Ya, Pau, ¡pero tu colaboras en una empresa de seducción!”

A lo que yo te respondo:

¿Acaso la seducción no debería ser también seducirse a uno mismo?

El motivo por el que trabajo con esa empresa es porque comparten conmigo que la primera persona a la que deberías seducir eres tú. Y eso es lo que te ayudará a crear toda una vida que seduzca.

Que primero te seduzca a ti, y luego a los demás.











Fuentes:

https://habilidadsocial.com/sobre-mi/

https://habilidadsocial.com/7-falsos-mitos-del-negocio-de-la-seduccion/







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